Historia
La historia de la calzada está tejida con la del Canal. A inicios del siglo XX, para completar la vía interoceánica se excavaron millones de toneladas de roca en el Corte Culebra, y con ese material se unieron tres islas frente a la entrada pacífica del Canal —Naos, Perico y Flamenco—, a las que se suma Culebra. La obra se atribuye principalmente al año 1913, bajo la administración estadounidense, aunque fuentes oficiales sitúan los trabajos en el rango de 1904 a 1914. Aquellas islas, que por siglos habían servido como puntos de control del tráfico marítimo, pasaron a formar parte de un dispositivo defensivo: un conjunto militar conocido primero como Fuerte Grant y luego como Fuerte Amador, con fortificaciones para proteger la entrada sur del Canal, especialmente activo hacia la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas el acceso estuvo restringido a la Zona del Canal. Con los Tratados Torrijos-Carter, estas áreas fueron revertidas a Panamá, y el antiguo enclave militar se transformó en el paseo turístico y recreativo actual, con nuevas construcciones y rellenos. El nombre honra a Manuel Amador Guerrero, primer presidente de la República. Hoy su uso está normado por decreto estatal, que ordena la actividad comercial en la zona.
Cultura
La Calzada de Amador es, sobre todo, un espacio de encuentro urbano. Panameños y visitantes acuden a caminar, trotar, patinar, andar en bicicleta o simplemente "tomar fresco" frente al mar, con especial afluencia los fines de semana y en las primeras horas del día. La oferta gastronómica y de ocio —restaurantes de cocina típica e internacional, comercios y marinas— se aloja en buena parte en edificaciones de la antigua base militar reutilizadas. En el conjunto sobresale el Biomuseo, museo de historia natural sobre el surgimiento del istmo y su biodiversidad, diseñado por el arquitecto Frank Gehry —su primera obra en Latinoamérica— y operado por la Fundación Amador. La venta informal de alimentos y bebidas en áreas no concesionadas está prohibida por la normativa vigente; conviene consumir en los establecimientos autorizados.
Clima
El paseo es abierto y expuesto, y el clima se siente con fuerza. Al ser una lengua de tierra sobre el mar, casi siempre corre brisa, agradable pero constante; conviene contar con ella. El sol pega temprano y de lleno: sin sombra continua, las horas centrales del día resultan calurosas y de alta radiación. Panamá tiene un clima tropical con una temporada de lluvias, cuando son frecuentes los aguaceros intensos y repentinos, a menudo por la tarde, que pueden interrumpir la visita; "temporada seca" no significa ausencia total de lluvia. La humedad es alta durante buena parte del año. Por la exposición al mar, el amanecer y el final de la tarde suelen ser los momentos más cómodos para recorrerlo.
Área y entorno
La calzada arranca en tierra firme, cerca de la entrada sur del Canal, y se prolonga sobre el mar enlazando en fila las islas Naos, Culebra, Perico y Flamenco, con el Pacífico y el Puente de las Américas a un lado y la bahía y el perfil de la ciudad al otro. El eje es una vía pavimentada con acera y carriles diferenciados para peatones, corredores y ciclistas, bordeada de palmeras. A lo largo del trayecto se distribuyen marinas, restaurantes, comercios y estacionamientos, además de atractivos concretos: cerca de la entrada, el Biomuseo; en el sector de Naos/Culebra, el Centro Natural Punta Culebra del STRI, con playa y una franja de bosque seco.
Naturaleza
Aunque es una obra construida en pleno entorno urbano, la calzada asoma a un ambiente marino-costero vivo: aguas del Pacífico, la bahía de Panamá y las islas que fue uniendo. El punto de mayor valor natural documentado es el Centro Natural Punta Culebra, administrado por el STRI, donde se conserva una franja de bosque seco tropical y una costa rocosa y arenosa. Precisamente el largo acceso restringido de la antigua base militar ayudó a proteger ese hábitat. En sus senderos es posible observar fauna que vive en libertad, como iguanas verdes, perezosos y mapaches, además de aves residentes y migratorias; el centro mantiene también exhibiciones sobre ranas, tortugas y vida marina. Ninguna observación está garantizada: depende del día, la hora y la suerte. Las especies aquí mencionadas corresponden al entorno del centro natural, no a toda la calzada.